Patrick O’Shea se educó en una familia irlandesa de siete hermanos. Recién casado y padre con tan solo 20 años, su mujer falleció en un accidente de coche. Derrumbado, un intento fallido de suicidio le llevó a dar con un misterioso hombre que tenía un mensaje de Dios dirigido para él. Lo ha contado en Cambio de Agujas de HM Televisión.

“Mi madre era muy devota, y siempre estaba rezando, pero mi padre no practicaba”, cuenta Patrick. “Siempre fui muy curioso con las coas del Señor, pero durante mi juventud la fe era la última cosa en la que pensaba”.

Cuenta que tenía continuos problemas en el colegio, lo que deterioró la relación con su padre. “Dejé la escuela a los 14 años. El último día, cuando subí al coche, mi padre no sabía qué hacer conmigo”.

Entonces le preguntó si quería trabajar. Patrick, que conocía bien el negocio de mecánica de su familia le dijo que sí. “Nuestra relación cambió, se hizo muy fuerte y dejó de tener la preocupación que le causaba mi mal comportamiento en la escuela”.

Viudo nada mas ser padre, la vida no tenía sentido

A los veinte años conoció a Rebeca y juntos tuvieron un hijo, Adam. “Tenía un mes de vida cuando tuvimos un accidente de tráfico. Rebeca murió y yo salí ileso”, relata.

Adam, con tres meses de vida y sin su madre, fue lo único que dio sentido a la vida de Patrick.

“Al salir del hospital, estaba tan destrozado que me fui a casa de mi padre y me ahorqué en las escaleras. Me dijeron que cuando me encontraron, estaba muerto”.

Cuando llegó la ambulancia, le conectaron al soporte vital y así permaneció una semana. “Decían que aunque viviese sin estar enchufado, tendría muerte cerebral. Entonces mi padre se puso de rodillas y suplicó a Dios que si vivía, que estuviese bien”.

Patrick sobrevivió y, tras salir del soporte, su cerebro funcionaba a la perfección. “Cuando me recordaron el accidente, fue como una inundación de dolor que me volvió a golpear de nuevo. Mi vida no tenía ningún sentido, pero tenía un hijo que cuidar, y eso fue lo único que me dio ganas de vivir”. 

Se entregó a las drogas y el alcohol para llenar su vacío

Lejos de acercarle a Dios, la experiencia cercana a la muerte llevó a Patrick a pensar que “la vida solo podía ser para divertirse al máximo. Me iba de fiesta, salía a beber y cuando no era suficiente, tomaba cocaína y otras drogas. Tenía la tarea de educar a mi hijo pero estaba roto, y buscaba llenar el vacío”.

“Y Dios, estaba a millones de kilómetros”, pensaba,.

También practicaba deportes extremos, y un día se rompió la rodilla en un accidente de moto cuando conoció a una misteriosa persona.

Puedes ver aquí la historia completa de Patrick O’Shea. 

Un hombre que sanaba “de parte de Dios” le invitó a rezar

“Había trabajado en seguros, pero lo dejó todo para servir al Señor. Decía que Dios había tocado su vida de forma maravillosa y le usaba para curar a los enfermos”, cuenta sobre esta persona.

Cuando supo que tenía la rodilla rota, preguntó a Patrick si quería que rezase con él. “Cuando estás así, estás dispuesto a probar lo que sea”, pensó.

El joven irlandés le ofreció una taza de té cuando el hombre le dijo: “Primero siéntate y le preguntaremos a Dios que le ha pasado a tu pierna. Cierra los ojos, pídele que te perdone y que te cure. Yo voy a rezar contigo”.

Segundos después, le dijo a Patrick que se levantase. “Aquel día fui completamente sanado”, recuerda. Antes de irse, le dijo que tenía “un mensaje de parte de Dios” y como si lo supiese, le preguntó si tenía un hijo. “¿Su madre murió, verdad? Dios te curará de eso en el futuro”, vaticinó.

Sintió la presencia sanadora de Dios

Patrick volvió a su trabajo, salvo por la pierna, no notaba mejoría alguna y durante unos años siguió roto por dentro.

Un día, su hermano le confesó que sufrió una grave depresión que superó gracias a unos conocidos del seminario del sur de Irlanda, en Carlisle, y decidió ir a conocerlo en unos ejercicios espirituales.

Estuvieron hablando del amor de Dios, sobre la salvación y sobre cómo dejar actuar a Dios. Era algo completamente nuevo para mí que no había oído antes y supe que necesitaba esa nueva vida que Dios ofrecía”.

Pocos días después la experimentó por sí mismo. “Iba en el coche cuando sentí una presencia muy fuerte del Señor. Sentí que se venía sobre mí y empecé a llorar”. Patrick percibió de inmediato como fue sanado de la pérdida de su mujer y de su madre.

¿Por qué ahora?”, preguntó Patrick a Dios. “Sentí su respuesta entrando en mi corazón y escuché: `Porque ahora es el momento adecuado´”. En ese momento recordó al hombre que cinco años atrás había impuesto las manos sobre su rodilla.

Años atrás, durante su depresión, Patrick conoció a Emily y pronto comenzaron a salir, pero se prometió que nunca volvería a casarse. “Salimos 10 años. Era maravillosa, tenía gran fe y fidelidad, pero no quería avanzar. Solo cuando el Señor tocó mi vida, pudimos seguir adelante”. Patrick y Emily pudieron casarse y hoy tienen seis hijos, junto con Adam.

Cuando falleció Rebeca, Patrick prometió que nunca volvería a casarse por el dolor, hasta que conoció a Emily.

Tras enviudar, Patrick conoció a Emily y cuando se casaron pensaban que no podrían tener hijos… pero tuvieron cinco.  

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